Venezuela: ¿Hay vuelta atrás?

Los hechos violentos que se han registrado producto de las manifestaciones del pasado 12 de febrero en Venezuela, plantean la siguiente pregunta ¿Es posible que el gobierno de Maduro pueda volver a la situación de “tensa calma” que tenía anteriormente?

Desde la posición actual del gobierno se evidencia una apuesta al desgaste de la protesta por medio de un mayor uso de la violencia y la implementación de mecanismos que demuestren el poderío que mantiene el chavismo en las bases sociales.

Por otro lado desde la oposición, pareciera existir voluntad de permanecer en las calles; esta voluntad se alimenta cada vez más de hechos arbitrarios perpetrados por el gobierno y la arremetida de la Fuerza Pública que ha dejado un saldo hasta ahora de 20 muertos y más de 300 heridos.

La estrategia represiva con la cual el gobierno enfrenta la situación actual no es nueva y ha demostrado su poca efectividad en el largo plazo. En el pasado, cuando se han presentado momentos de tensión, se han acallado las protestas sin encontrar soluciones de fondo a los reclamos de la población. Las actuales protestas son resultado de este desgaste, debido a que, con el paso del tiempo, las protestas vuelven a resurgir, los líderes de la oposición se consolidan y se generaliza el descontento.

Este panorama negativo para el gobierno representa hoy para la oposición una oportunidad para lograr sus objetivos. En el contexto actual de Venezuela, los diferentes líderes de la oposición han logrado coordinarse a pesar de sus diferencias y obtener el apoyo de diferentes sectores que cada día demuestran más su insatisfacción. Esto ha servido para canalizar las protestas actuales a través de un discurso de no violencia y de persistencia. Sin embargo, en estos momentos, se observa un estancamiento de las manifestaciones, en la que, si bien se mantiene un número importante de personas expresando su inconformismo en las calles, no han escalado los reclamos, lo que puede disminuir el alcance del movimiento opositor.

Si bien el cambio que pretende la oposición probablemente no se dé inmediatamente como producto de la coyuntura actual, la “estrategia” de continuar con las protestas a pesar de ser costosa pareciera ser la más viable, ya que es el único mecanismo efectivo que les queda para ejercer presión y poder alcanzar cambios. Otros mecanismos como los institucionales han quedado totalmente desvirtuados; la incertidumbre y las arbitrariedades frente al caso del líder opositor Leopoldo López son la principal muestra de esto.

El mantenimiento de estas acciones por parte de ambos bandos representan altos costos. Para el gobierno podría significar una deslegitimación que los lleve a dejar el poder a la fuerza; para la oposición y para la sociedad implicaría seguir enfrentandose a altos niveles de violencia.

El escenario que aquí se plantea hace que sea imposible pensar en una vuelta atrás a la tensa calma que se observaba al inicio del período de Maduro. Es así como, aún si la estrategia represiva del gobierno logra acallar las protestas actuales, no lo hará por mucho tiempo, ya que deberá enfrentarse a un pueblo que constantemente reclamará por las problemáticas no atendidas.

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