Tres meses de cese unilateral autoimpuesto de las FARC: es hora de desescalar el discurso

Tras cumplirse el tercer mes del cese autoimpuesto de las FARC (90 días calendario), este grupo guerrillero ha manifestado nuevamente que la continuidad del cese estaría en riesgo debido a las acciones ofensivas que mantiene el gobierno en su contra.

Este tipo de anuncios han sido recurrentes a lo largo del proceso de paz, tanto en los ceses anteriores como en el período actual.

Más allá de estas declaraciones no se han materializado otro tipo de riesgos, tales como una acción ofensiva a gran escala en contra de las Farc, como para considerar que efectivamente la medida del cese al fuego unilateral pueda ser levantada.

Además, como lo continúa registrando CERAC, el cumplimiento de dicho cese sigue reportando dividendos positivos de paz en el país. A la fecha, si bien se registran seis acciones ofensivas violatorias atribuidas a este grupo guerrillero (tres hostigamientos contra la Fuerza Pública, dos amenazas con constreñimiento a civiles y un incendio de un vehículo de transporte de pasajeros), ocurridos en los departamentos de Cauca, Chocó, Huila, Nariño y Putumayo, no se han reportado víctimas mortales o heridos en ninguno de estos hechos.

Durante el mismo período se han identificado 30 eventos con posible participación de las FARC, que serían violatorios del cese unilateral, pero que están pendientes de verificación por parte de las autoridades: 12 acciones unilaterales (3 de ellas dirigidas únicamente contra la Fuerza Pública y 9 contra la población civil) y 22 combates con la Fuerza Pública en los que no se ha podido establecer la iniciativa de los hechos.

En dichos eventos murieron 3 civiles, 5 miembros del Ejército y 12 guerrilleros; y resultaron heridos 1 civil, 2 miembros del Ejército, 6 policías, 1 integrante de la Fuerza Aérea y 8 guerrilleros. Las zonas donde ocurren estos eventos son, en la mayoría de los casos, áreas donde existe presencia tanto de las FARC como del ELN. Sin embargo, allí también operan organizaciones criminales y grupos posdesmovilización paramilitar, por lo que se dificulta la atribución de responsabilidad a este grupo por parte de las autoridades.

Este tipo de anuncios son una piedra en el zapato para el avance del proceso, dado que si bien no lo ponen en riesgo y seguramente no se materializarán en una suspensión de dicho cese, sí impactan en la opinión pública y el apoyo ciudadano a las negociaciones, que ha venido mejorando en los últimos meses. En el punto de no retorno en el que se encuentra el proceso, las FARC podrían dejar de lado estos anuncios con tono amenazante y adoptar un discurso más favorable para el proceso de paz. Depurar el discurso tanto como desescalar el conflicto es un paso necesario en este momento. La decisión es de ellos.

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