Los tres retos del Gobierno y las FARC para solucionar el problema de drogas ilícitas

Publicado en Noviembre 19 de 2013 en RCN Radio.com

El aplazamiento del nuevo ciclo de conversaciones entre las FARC y el Gobierno, debe servir para que ambas delegaciones piensen de manera realista las soluciones al problema de drogas ilícitas. De no hacerlo, se podría retrasar considerablemente un acuerdo en este punto.

Son tres los retos que deberán afrontar los jefes negociadores de las FARC y el Gobierno para llegar a un acuerdo en el tema de drogas ilícitas.

  1. El esclarecimiento del vínculo de las FARC con el narcotráfico

    Los miembros del Secretariado han negado públicamente la vinculación de las FARC con el tráfico internacional de cocaína.

    No obstante, los estudios de inteligencia militar y algunos testimonios de desmovilizados, dan cuenta de que ciertos frentes que operan en la Serranía de la Macarena, el Darién chocoano, la frontera con Ecuador (en San Miguel, Putumayo) y el andén pacífico nariñense, participan en la ex portación de cocaína.

    Para explicarlo, no será suficiente una respuesta de que ocurrió a sus espaldas o que se trata de una campaña de desprestigio promovida por el imperialismo yanqui.

    Como organización deberán explicar su vínculo con el crimen organizado internacional (carteles mexicanos, ingenieros rusos, etc.), para que la sociedad colombiana se entere cómo ingresaron armas y dólares de contrabando, y qué rutas aéreas y marítimas (incluyendo submarinas) utilizaban.

    Esta explicación es necesaria para juzgar a los funcionarios de los entes de control portuarios, marítimos y aduaneros del país que facilitaron la expansión del crimen organizado.

    Así, más que demonizar a las FARC por su vínculo con el narcotráfico, el Gobierno deberá comunicarle a la opinión pública que una guerrilla desarmada y desmovilizada será fundamental para desmantelar las estructuras del crimen organizado.

  2.  La extradición

    Acordar un punto de no extradición, es importante para la cohesión interna de las FARC, pues varios frentes guerrilleros están muy permeados por el narcotráfico (como el caso del Frente 57, que al estar vinculado con los Urabeños, no tiene incentivos para acatar un eventual acuerdo de desarme y desmovilización).

    Muchos comandantes guerrilleros están extraditados o tienen solicitudes de extradición por narcotráfico. Los casos de ‘Simón Trinidad’ y alias ‘El Tuerto’ del Frente 10 son paradigmáticos.

    Pedir la no extradición es un dilema que deberán afrontar con realismo los jefes negociadores de las FARC sí quieren que toda la organización acate con disciplina lo que se llegue a pactar en La Habana.

  3. La reparación de las víctimas asociadas al mercado de drogas ilícitas

    Una decisión que deberán tomas los jefes negociadores de las FARC y el Gobierno, es sí vinculan en este punto de la agenda el tema de verdad y reparación a las víctimas asociadas con el mercado de drogas ilícitas.

    Por ejemplo, las FARC desplazaron y despojaron de sus tierras a muchos campesinos que les vendían la pasta de coca a ‘comisionistas’ no autorizados por el comandante de frente.

    Venderle la coca a un comprador no autorizado, era considerado por las FARC como una falta gravísima a las normas de convivencia, lo que se traducía en millonarias multas para el campesino, que de no pagarse eran sancionadas posteriormente con el destierro.

    Así mismo, los negociadores de las FARC deberán explicarle al país cómo fusilaban o castigaban a guerrilleros por imitar los estilos de vida del narco (por ejemplo, castigos ejemplarizantes como el recibido por ‘John 40’).

    No en vano deberán explicar cuántas guerras tuvieron con narcotraficantes por el control de los precios de la coca, y cuántos muertos se produjeron a raíz de estas confrontaciones.

    Por último, deberán reportar con qué frecuencia asesinaban a jíbaros y vendedores de marihuana en las zonas donde ejercían control territorial.

    En este punto, el Gobierno deberá especificar sí los familiares de estos jóvenes asesinados, deberán ser reparados al igual que lo son las víctimas del secuestro, o sí por el contrario, estaríamos hablando de víctimas de primera y segunda categoría.

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