Los retos de León

Los retos de Leon, Jorge A. Restrepo

Publicado en el periódico El País de la ciudad de Cali, el sábado 5 de mayo de 2012.

El nuevo director de la Policia Nacional PN) asume el timonel de un muy pesado navío que, aunque modernizado, reparado y conducido con tino y efectividad por su predecesor, todavía enfrenta condiciones de navegación difíciles y -más importante- océanos desconocidos: con la derrota estratégica de las guerrillas y la lenta pero segura tendencia hacia la decriminalizacion del narcotráfico, la PN pronto tendrá que ocuparse menos de asuntos “militares” relacionados con el conflicto armado y más de construir confianza; menos de reprimir el consumo de droga y más de sacar los consumidores del crimen violento.

Estos son algunos de los retos que deberá enfrentar:

1. Reconvertir la PN: Policíales polivalentes -capaces, por ejemplo, de documentar casos judicialmente, resolver conflictos y prestar protección efectiva; lograr desconcentrar el mando y el control en una institución jerárquica como la PN, que debe conservar estrictos controles y lucha anticorrpción, es una necesidad apremiante para hacer más efectiva e innovadora la institución. La experiencia del General León Riaño en  el diseño de la política de vigilancia por cuadrantes indica que sabe innovar con éxito.

2. Retirar paulatinamente a la policía del conflicto es fundamental. Colombia está en mora de comenzar a construir instituciones de seguridad para la reconciliación, la protección y la seguridad pública: En últimas se trata de des-militarizar la PN y recobrar la confianza de los jóvenes y las comunidades sobre la base de reconocer la responsabilidad en los abusos que se han presentado, eliminar comportamientos represivos asociados a intereses particulares y -sobretodo- suprimir privilegios en la provisión de los servicios públicos de seguridad. Democratizar, verdaderamente, la seguridad, pasa por centrarse en las personas como objeto de seguridad y no en las instituciones o los poderosos y privilegiados.

3. Descentralizar y reducir su alcance. La Policía Nacional hoy centraliza muy diversas tareas y demasiadas competencias y especialidades. Desprenderse de lo no esencial, ser selectiva, lograr ahorros, economías de escala y alcance en el uso de los recursos, mediante nuevas tecnologías es fundamental. Transferir o delegar servicios -de control de  tránsito, por ejemplo- permitiría adelantar una descentralización sin crear nuevos cuerpos de policía. En algunos casos la Policía debería desprenderse de funciones, como por ejemplo en la judicialización del crimen organizado. La experiencia del Ministerio de Relaciones Exteriores al asumir las tareas de control fronterizo es un ejemplo de cómo se puede, creativamente, dejar de asumir funciones administrativas.  La experiencia de la Policía Metropolitana de Medellín o Bogotá en los últimos tres años, concentrándose en desarticular grupos de sicariato -efectivamente focalizándose en la reducción de la violencia homicida- demuestra que se puede ser moralmente selectivo y eficiente.

4. Reinventar la lucha contra el crimen organizado. Pese a los muchos logros de la DIJIN, el gran fracaso institucional en Colombia no ha estado en la lucha contra las organizaciones guerrilleras o paramilitares, ni siquiera contra el narcotráfico, ha estado en la lucha contra el crimen organizado. Con lo que hay hoy en la policía y con la forma de trabajar con los operadores de justicia no lograremos superar los inmensos impactos negativos del crimen organizado en términos de violencia, corrupción y deterioro de la democracia. No es sólo un asunto de política criminal, se necesita una nueva policía criminal articulada efectivamente a la justicia.

5. Lograr incidir. En Colombia hay una ruptura entre quienes prestan el servicio de seguridad y las políticas de seguridad. La policía, como en muchos lugares del mundo, debería lograr aumentar la capacidad de incidir sobre las políticas públicas. En Gran Bretaña, por ejemplo, de lejos, el más importante actor en el diseño de políticas de seguridad es la conferencia de jefes de policía. No se trata de hacer política, pero la policía sí debería lograr una mayor incidencia sobre el diseño de las políticas de seguridad.

6. Responder. La Policía debe ser más accesible, conocer y atender la demanda por seguridad, estar abierta a la crítica en cada caso, y ser más transparente son tareas urgentes. Reducir las barreras a las denuncias, mediante el uso de nuevas tecnologías y -lo más importante- responder a los ciudadanos efectivamente en cada caso- debe ser el mantra de servicio de la policía.

7. Resistirse a crecer. La Policía lleva años creciendo en hombres y recursos monetarios, respondiendo a nuevas demandas aquí y allá, lo que la ha llevado a ser probablemente la mayor institución en términos de personal pago y profesional en el Estado Colombiano.

Lo bueno es que León Riaño tiene todo para superar estos retos. Ojalá la coyuntura se lo permita.

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