¡Hay que dar un chance a la paz!

Si bien es verdad que, como lo dice el editorial de Semana.com, de hoy 21 de Febrero del 2012, el ELN tiene que pasar de los dichos a los hechos, para mostrar su sinceridad en la propuesta de una tregua “en el marco de una mesa de diálogos y dentro de una agenda de salida política al conflicto”[1], creo que hay muchas razones para considerar seriamente darle un chance a la paz.

En primer lugar, si bien el balance de poder (en la confrontación) está a favor del gobierno, esto no minimiza la responsabilidad del gobierno de buscar una salida política al conflicto con el ELN. La estrategia militar claramente está agotada[2] y la capacidad de reclutamiento del ELN sigue siendo evidente. Si no fuera así, los logros militares junto con las desmovilizaciones habrían acabado hace rato con los ‘elenos’[3].

En segundo lugar, el ELN no está imponiendo requisitos al Gobierno: hace una oferta que de hecho corresponde con las condiciones formuladas por él para los diálogos en términos de un gesto de paz, así sea menor lo es. Además, responde al llamado de “Colombianos y colombianas por la Paz”. Sería un error perder la cabeza fría en este momento e ignorar los esfuerzos de la sociedad civil – de hecho esto podría tener un efecto contraproducente, pues hacerlo señalaría un desdén hacia iniciativas ciudadanas pacificas, justo cuando un consenso por la paz es lo que más necesita este país. Igualmente indicaría una falta de interés por parte del Estado a la solución política al conflicto. Si ese fuera el caso, ni el ELN ni las FARC tendrían por qué considerar unos diálogos y menos unas negociaciones. La única alternativa en ese caso sería establecer una mesa de diálogo para lograr allí una rendición completa – un escenario de verdad sin viabilidad[4].

En tercer lugar, no hay que descartar la idea de que unos diálogos con el ELN puedan funcionar como palanca para acercamientos “secretos” entre las FARC y el Gobierno Santos. A través unos diálogos con el ELN – el Gobierno puede mandar señales claras de que dejar las armas y aprovechar los derechos democráticos es la estrategia más eficiente para cualquier lucha política. Tal mensaje tiene que ser escuchado, no solamente por los miembros de los grupos armados sino por todos los ciudadanos. Especialmente aquellos jóvenes que viven en zonas marginales del país, que están en alto riesgo de ser reclutados de las guerrillas o los neo-paramilitares.

Finalmente, y en cuarto lugar, hay que recordar que las experiencias históricas nos demuestran que en el tema del cese de hostilidades –y de su verificación– ha sido uno de los escollos de más difícil solución para el inicio y desarrollo de unas conversaciones de paz. Si el ELN y el Gobierno Santos acuerdan la instauración de una tregua bilateral, los eventuales diálogos pueden ser prometedores[5].

Hay que preguntarse si el país la verdad puede permitirse el lujo de dejar pasar por alto esta oportunidad. A mi juicio ya hemos pagado un costo demasiado alto por una política de seguridad únicamente basada en la lógica de guerra.


[1] El Espectador, 19 de Enero de 2012

[2] Granada, S., Restrepo, J.A., Vargas, A.R., 2009. “El agotamineto de la poítica de seguridad: evolución y transforaciones recientes en el conflicto armado colombiano”  [en línea] en Restrepo, J.A., Aponte, D. (eds.). Guerra y violencias en Colombia: Herramientas e interpretaciones. Bogotá: Editorial Pontificia Universidad Javeriana. Pp. 27-124. Disponible en:  http://cerac.org.co/es/publicaciones/libros/guerrayviolencias/

[3] Aponte, D., 2011. “Terminando el conflicto violento con el ELN: de la necesidad de finalizarlo más allá del recurso a las armas” en: Aponte, D., Vargas, A., (eds.). No estamos condenados a la guerra. Hacia una estrategia de un cierra del conflicto con el ELN. Bogotá: Editorial Códice Ltda

[4] Chamat, N., Frost, E., 2011. “La paz apandonada: experiencias, perspectivas y posibles escenarios para una paz negociada con el ELN”, en: Aponte, D., Vargas, A., (eds.). No estamos condenados a la guerra. Hacia una estrategia de un cierra del conflicto con el ELN. Bogotá: Editorial Códice Ltda

[5] IBID.

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