Colombia, un país con suelo explosivo

El municipio de Ituango, en el norte de Antioquia, queda en el corazón del Nudo de Paramillo sobre la cordillera occidental. Es una zona natural rica en flora y fauna andina tales como la danta y el oso congo. Ituango es, según expertos, el futuro de la energía eléctrica del norte de Antioquia; ese futuro se ve representado en la construcción de la Hidroeléctrica Pescadero Ituango que, aunque se ha visto retrasada por la presencia de la guerrilla en la zona, es un proyecto codicioso y prometedor. Además de lo anterior, Ituango es, también, el quinto municipio del país con un mayor número de víctimas de minas antipersonales (MA) y municiones sin explotar (MUSE) que desde 1990 suman 209 personas afectadas.

Así como se hace un ranking de los países más felices del mundo, en el que paradójicamente siempre ocupamos uno de los primeros puestos, también se hace el de países con un mayor número de víctimas por MA y resulta que Colombia es el primero. Entre 1990 y abril de este año, la cifra asciende a 10,309 víctimas de estos artefactos explosivos. De esas personas, 2134 murieron a causa del explosivo, pero el 79% restante (8175), lidian día a día con las consecuencias.

El Programa Presidencial para la Acción Integral contra Minas Antipersonal, encontró que 3920, eran civiles, personas ajenas a la confrontación entre el gobierno y los responsables de estos atentados. Adicionalmente, se sabe que 1011 de los afectados, eran menores de edad.

Ahora bien, con 2303 víctimas, el departamento de Antioquia reporta las cifras más altas tanto en número de eventos ocurrido como en víctimas en el país, lo siguen Caquetá y Meta.

 “… Como era habitual, mi mamá me mandaba todos los días a llevarle el desayuno a mi papá, ahí en la vereda. Un día, yo venía de llevar el desayuno y me dieron ganas de hacer una necesidad, con tan mala suerte que me paré en algo que me subió y me volvió a bajar. Escuché una explosión que me dejó aturdido. Cuando me fui a parar me volví a caer porque me había fracturado las dos piernas, me auxiliaron llevándome a Yarumal. Lo que me hirió dicen que solo fue la onda explosiva. Hoy en día también tengo problemas para oír”.Víctima directa, Corregimiento El Llano, mayo 15 de 2004

Las minas antipersonal en Antioquia, Colombia

En abril de este año, el gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo, pidió a las Farc que dejaran de utilizar este mecanismo como artefacto de defensa, especialmente ahora que las operaciones militares y gubernamentales se trabajan en el marco del acuerdo de paz que se discute en La Habana.

No obstante, a pesar de que las Farc dejaran de minar el territorio antioqueño, sólo serían un problema menos.

Además de la presencia de la guerrilla que arrecia a la población del departamento, especialmente en el norte, se descubrió que las bandas criminales, Bacrim, utilizan estos explosivos, para proteger los corredores del narcotráfico alrededor del nudo de Paramillo y para establecer límites entre el ejército, las Farc y ellos. Según un reporte de el periódico El Tiempo, el Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos, Simci, reportó que existen 1850 hectáreas de cultivos ilícitos que son disputados por las Farc y los ‘Urabeños’.

Frente al panorama que tiene el país y especialmente esta región respecto a la violencia de MA y MUSE, que además no sólo es un enfrentamiento bilateral sino que cuatro actores diferentes hacen parte de este, es difícil encontrar el método adecuado para resolver esta situación.

Es cierto que el PAICMA y varias ONG trabajan para proteger a las víctimas y garantizar que su reinserción en la sociedad sea lo menos difícil posible, sin embargo, la solución al problema no está en ayudar a los que han sido afectados por las minas, lo que hay que hacer es evitar que hayan afectados.

 “… En horas de la mañana mi mamá me mandó para la vereda La Concha por una panela donde mi papito. De repente, me encontré una cosita muy llamativa en forma de candela, como estaba en el camino la cogí y ahí mismo se me explotó. La explosión me dejó aturdido, me ardía la cara por las esquirlas. La gente que había cerca al lugar me ayudó y me llevaron al centro de salud de Cedeño, después a Yarumal y como estaba tan mal me mandaron pa’ Medellín porque la explosión me cortó tres dedos de la mano izquierda y uno de la mano derecha”.Víctima directa, Vereda La Concha, diciembre 7 de 2007.

Las minas antipersonal en el mundo

El Salvador, a pesar del conflicto interno que vive actualmente, constituye un ejemplo mundial sobre el desminado de un país.

El 16 de junio de 1992, se firmó un acuerdo de paz entre el Frente de Liberación Nacional Farabundo Martí y las Fuerzas Armadas de El Salvador después de 12 años de enfrentamientos. A través del Programa de Prevención contra Accidentes por Minas, PAM, promovido por la UNICEF, ambos grupos se constituyeron como una sola unidad encargada de desminar el país, una de sus principales armas de guerra. Esta labor concluyó cinco años después con el desminado del 97 % del país.

Posteriormente, en 1997, el año de culminación, El Salvador firmó la Convención sobre la Prohibición del Empleo, almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersonal y sobre su destrucción.

La convención mencionada, también se conoce como la Convención de Ottawa. En esta, los países que ratificaban su participación se comprometían a destruir las minas almacenadas en un lapso de cuatro años y desminar el territorio nacional en diez.

Colombia firmó el tratado el 6 de septiembre de 2000 y este entró en rigor en el país el 1 de marzo del año siguiente. Según los reportes expedidos posteriormente, las minas almacenadas han sido destruidas, pero el plazo de desminado se ha extendido hasta el año 2021.

 “… Dentro de su jornada laboral Leonidas en compañía de Alexander realizaban labores de poda y descope de vegetación cercana a redes eléctricas; llegaron al punto conocido como La Quiebra, allí se acercaron a un poste para eliminar la vegetación que estaba cerca a la red eléctrica primaria, después de realizada esta actividad y siendo las 12:15 horas se desplazaron hacia la vía ubicada a 20 metros, Alexander se desplazaba delante de Leonidas; se escuchó una fuerte explosión, Leonidas había activado con alguno de sus pies una mina antipersona que le amputó sus dos miembros inferiores. Alexander fue lanzado algunos metros adelante por el impacto de la explosión, luego de que se recuperara un poco escuchó a su compañero pedir ayuda, de manera inmediata él llamó a los otros tres compañeros que estaban a una distancia de 300 metros quienes acudieron a ayudarlo acompañándolo siempre. Una hora y media después Leonidas falleció“. Víctima mortal, Vía Corregimiento La Loma de Ochalí, enero 9 de 2013.

Mientras Antioquia es el que más tiene, para San Andrés y Providencia es una problemática inexistente. Venezuela desminó su territorio hace poco, El Salvador hace 16 años. Ya existen modelos para el país, ya se está trabando un acuerdo de paz interno, ya se ha evidenciado el problema y se cuenta con fondos para combatirlo. ¿Qué es lo que le falta a Colombia para eliminar esta amenaza de la vida de su población? Algunos dirían que unidad y un plan conjunto entre las fuerzas que tienen el poder para acabarlo, otros opinan que es mejor esperar a ver qué pasa en La Habana, pero mientras tanto, ¿qué pasa con las posibles víctimas que tienen que sortear campos minados todos los días?

Se agradece a la trabajadora social Natalia Gómez Madrigal del municipio de Yarumal por difundir estas historias en el evento dedicado a las víctimas de minas antipersonales el 4 de abril de este año.

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